Declaraciones explosivas de Diego Milito tras la eliminación de Racing frente a Rosario Central expusieron una grieta creciente entre el presidente de la Academia y la conducción de la AFA.
Milito denunció que el fútbol argentino está "roto" y aseguró que Racing se sintió "robado", rompiendo un silencio que había sostenido desde su llegada a la dirigencia.
La AFA ve a Milito como alguien en "la vereda de enfrente". Su forma de manejarse políticamente desde su llegada a Racing generó tensiones.
Algunos interpretan sus declaraciones como "un momento de calentura" para amortiguar críticas de hinchas y socios de Racing.
También hay una lectura futbolera: el estallido sirvió para correr el foco de la campaña irregular del equipo, que ganó solo seis de 18 partidos.
Cerca de Claudio Tapia sostienen que Milito "rompió los códigos" desde el inicio y que irrumpió "con el pie izquierdo" en el mundo dirigencial.
Milito nunca terminó de integrarse del todo a la AFA, manejándose con una lógica distinta, más cercana al perfil empresarial europeo.
Su relación con Víctor Blanco, histórico dirigente de Racing y secretario general de la AFA, se deterioró hasta el portazo de 2020.
Las críticas de Milito hacia Blanco fueron vistas como una ruptura de códigos en la AFA.
La relación entre Milito y Cristian Malaspina no es cercana debido a una vieja rencilla de 2019.
Desde la AFA descartan una sanción disciplinaria contra Milito, considerándolo un acto que solo serviría para "victimizarlo".
La estrecha relación entre Milito y Juan Sebastián Verón, otro dirigente crítico con la AFA, también juega un rol en la dinámica interna.
Entre los dirigentes, Milito es observado con desconfianza y ubicado en el mismo grupo que Estudiantes, River y Talleres, aunque sin la misma apertura de diferencias.
River ya no participa activamente en las reuniones del Comité Ejecutivo, pero mantiene un vínculo institucional.
El trasfondo excede a Milito: otros exfutbolistas devenidos presidentes lograron adaptarse al perfil histórico del dirigente argentino.
El quiebre quedó al descubierto cuando los clubes decretaron un paro en respaldo a Tapia y Toviggino.
Racing fue uno de los pocos equipos que no publicó un comunicado de apoyo.
Tras las declaraciones de Milito, dirigentes salieron a cruzarlo, como Hernán Arboleya y Fabián Lovato.
Del lado de Racing, Hernán Lacunza repaso por ocho puntos por los que considera que el fútbol argentino es una "competencia rota".
Los antecedentes de la tensión entre Milito y la AFA
La tensión entre Diego Milito, presidente de Racing, y la conducción de la AFA, liderada por Claudio Tapia, tiene raíces profundas que se remontan a antes de su llegada a la dirigencia de la Academia.
En diciembre de 2024, Milito ganó las elecciones con el 60% de los votos, desplazando a la fórmula oficialista que incluía a Víctor Blanco, histórico dirigente de Racing y cercano a Tapia.
Desde su desembarco en Avellaneda, Milito intentó impulsar un perfil más empresarial y menos político, lo que generó desconfianza en la AFA.
Las diferencias se acrecentaron cuando Milito criticó abiertamente el manejo del fútbol argentino, definiéndolo como "roto", y denunció que su club fue "robado" en la eliminación frente a Rosario Central.
La relación de Milito con otros dirigentes también es tensa. Su vínculo con Cristian Malaspina, secretario general de AFA, se deterioró en 2019, cuando Milito intentó convencer a Gabriel Hauche de dejar Argentinos Juniors.
Además, su estrecha relación con Juan Sebastián Verón, otro dirigente crítico con la AFA, ha generado suspicacias.
En la AFA, algunos dirigentes ven a Milito como alguien que "rompió los códigos" y que no se maneja con la lógica política tradicional del fútbol argentino.
¿Qué puede pasar ahora?
Tras las declaraciones de Milito, algunos dirigentes como Hernán Arboleya y Fabián Lovato salieron a cruzarlo públicamente.
Sin embargo, en la AFA no creen que el estallido de Milito vaya a provocar una ruptura política de fondo, aunque sí reconocen que Racing no ha participado activamente en las reuniones del Comité Ejecutivo.
La tensión entre Milito y la AFA refleja un ecosistema donde no existen los grises y donde las lealtades políticas son clave para el poder en el fútbol argentino.










