En pocas palabras: Tom Hanks considera que Jasón y los Argonautas (1963) es la mejor película jamás hecha, por encima de clásicos como Casablanca o Ciudadano Kane. Lo sorprendente es que este filme, un fracaso en taquilla, debe su magia a los efectos de stop motion de Ray Harryhausen, un genio de la animación que revolucionó el cine de fantasía.
¿Por qué Tom Hanks prefiere esta película?
En 1992, durante la entrega del premio honorífico Gordon E. Sawyer Award, Tom Hanks sorprendió al afirmar que Jasón y los Argonautas era la mejor película de la historia. No se trataba de un elogio vacío: Hanks destacó el trabajo de Ray Harryhausen, el responsable de los efectos visuales que convirtieron esta cinta en un referente del cine de fantasía. Para entender su admiración, hay que saber que Harryhausen no solo animaba, sino que diseñaba, esculpía y daba vida a criaturas mitológicas con una técnica artesanal que hoy sigue siendo insuperable.
El contexto que necesitas
Ray Harryhausen fue un pionero del stop motion, una técnica que consiste en mover objetos fotograma a fotograma para crear la ilusión de movimiento. Su trabajo en Jasón y los Argonautas es legendario, especialmente por la escena del combate contra un ejército de esqueletos, que le llevó tres meses de animación. Pero su influencia va más allá: Harryhausen inspiró a generaciones de cineastas, desde Steven Spielberg hasta Peter Jackson, y su estilo único sigue siendo un referente en el cine de fantasía y ciencia ficción.
Para entender por qué esta película es tan especial, hay que conocer su trasfondo:
- Un fracaso en taquilla: En 1963, Jasón y los Argonautas pasó desapercibida para el público, pero el tiempo la convirtió en un clásico de culto.
- Efectos revolucionarios: Harryhausen no solo animaba, sino que diseñaba y construía cada criatura, desde el coloso de bronce Talos hasta la hidra de siete cabezas.
- Inspiración mitológica: La película adapta el poema griego Las Argonáuticas, pero con un enfoque visual que la hizo única.
- Legado duradero: Aunque el stop motion ha sido reemplazado por el CGI, su estilo artesanal sigue siendo admirado por su textura casi onírica.
¿Quién fue Ray Harryhausen?
Harryhausen descubrió su pasión por el stop motion tras ver King Kong (1933). Su mentor, Willis O’Brien (el creador del gorila gigante), le aconsejó estudiar anatomía y arte para perfeccionar su técnica. Con el tiempo, Harryhausen se convirtió en un maestro, trabajando en películas como Simbad y la princesa, La Tierra contra los platillos volantes y Furia de titanes. Su método era único: diseñaba, esculpía y animaba cada criatura en solitario, lo que le daba un control absoluto sobre su trabajo.
En una entrevista de 2006, Harryhausen defendió que los efectos visuales con excesivo realismo pierden su magia, mientras que el stop motion conserva una cualidad onírica que el CGI no puede igualar. Hoy, películas como Soy Frankelda demuestran que su legado sigue vivo.
¿Por qué importa esto?
La declaración de Tom Hanks no es solo una opinión personal: es un reconocimiento al arte del stop motion y a la figura de Ray Harryhausen. En un mundo dominado por el CGI, su trabajo sigue siendo un recordatorio de que la magia del cine no depende solo de la tecnología, sino de la creatividad y el esfuerzo artesanal. Jasón y los Argonautas es un ejemplo de cómo una película puede trascender su época y convertirse en un clásico atemporal.
En resumen:
Tom Hanks considera que Jasón y los Argonautas es la mejor película jamás hecha, superando incluso a Casablanca o Ciudadano Kane. Su valor radica en los efectos de stop motion de Ray Harryhausen, un genio que revolucionó el cine de fantasía con su técnica artesanal. Aunque la película fue un fracaso en taquilla, su legado perdura como un referente del cine clásico.
¿Por qué el *stop motion* de Harryhausen sigue siendo revolucionario?
Para entender la admiración de Tom Hanks por Jasón y los Argonautas, hay que profundizar en lo que hacía único el trabajo de Ray Harryhausen. El stop motion no era solo una técnica, sino un proceso artístico donde cada movimiento requería una meticulosidad casi escultórica. A diferencia del CGI actual, donde los efectos se generan digitalmente, Harryhausen trabajaba con modelos físicos, esculpiendo cada detalle y animándolos fotograma a fotograma.
Lo que debes entender es que esta técnica no buscaba el realismo absoluto, sino una estética onírica y tangible. Por ejemplo, en la escena de los esqueletos, cada hueso tenía que moverse con precisión milimétrica, lo que le daba una cualidad casi hipnótica. Hoy, el CGI prioriza la perfección técnica, pero pierde esa textura artesanal que hacía único el trabajo de Harryhausen.
- Arte vs. tecnología: Harryhausen demostró que los efectos visuales no dependen solo de herramientas avanzadas, sino de la creatividad y el esfuerzo manual.
- Influencia en el cine moderno: Directores como Guillermo del Toro o Tim Burton han reconocido que su estilo se inspira en la magia del stop motion clásico.
- Un legado de paciencia: La escena de los esqueletos, que tomó tres meses de animación, hoy se haría en semanas con CGI, pero perdería esa esencia artesanal.
En resumen:
El stop motion de Harryhausen no era solo una técnica, sino una forma de arte que combinaba escultura, animación y narrativa visual. Su trabajo en Jasón y los Argonautas sigue siendo admirado porque, en un mundo obsesionado con el realismo digital, conservó una cualidad casi mágica que el CGI no puede replicar: la huella humana en cada fotograma.











