La IA puede imitar a tu madre fallecida y eso es más peligroso de lo que crees

Una imagen de una mujer con un teléfono, con una expresión de sorpresa y tristeza al leer un mensaje de texto de su madre fallecida

DEADBOTS | Imagina abrir el chat del celular y encontrar un mensaje de tu mamá. Su forma de escribir, sus emojis de siempre, hasta ese "cuídate mucho, hijo" que tanto extrañas. Solo que ella lleva dos años muerta. Eso no es ciencia ficción, eso ya está pasando gracias a los llamados deadbots, y la conversación sobre lo que esto implica apenas está comenzando.

Un deadbot (también conocido como griefbot, thanabot o deathbot) es, en esencia, un chatbot de inteligencia artificial entrenado para simular la personalidad, el estilo de escritura y hasta la voz de una persona fallecida. Se alimenta de toda la huella digital que esa persona dejó en vida: mensajes de texto, publicaciones en redes sociales, correos electrónicos, grabaciones de voz y videos. Con esos datos, los modelos de lenguaje más avanzados reconstruyen patrones conversacionales tan detallados que, en muchos casos, resultan perturbadoramente creíbles.

El fenómeno tiene nombre, tiene empresa y tiene mercado. Proyectos como Life"s Echo ya permiten crear versiones digitales de personas a partir de grabaciones de su voz. Otras plataformas prometen directamente que "nunca tendrás que despedirte" de tu ser querido, porque en su ecosistema digital, esa persona seguirá disponible para conversar en cualquier momento.

Cuando el duelo se convierte en un chat

La muerte es, quizás, la experiencia más difícil que enfrenta un ser humano. Y la industria tecnológica lo sabe. Por eso la promesa de los deadbots llega envuelta en términos suaves como "confort emocional", "vínculos continuos" o "preservación de la memoria". Hay investigaciones que señalan que algunos usuarios reportaron beneficios reales al interactuar con estas herramientas, especialmente para procesar el dolor de formas que su entorno social no siempre permite.

Pero el problema es que el duelo, como proceso psicológico, requiere moverse hacia la aceptación. Según la doctora Beatriz Glowinski Kotlar, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, "la IA solo prolonga el duelo y puede volverse adictiva". La especialista pone un ejemplo que hiela la sangre: los adolescentes ya desarrollan adicciones a plataformas como TikTok, y escuchar continuamente la voz de un familiar muerto tiene el potencial de convertirse en exactamente el mismo mecanismo.

El psiquiatra Shisei Tei, de la Universidad de Kioto, va más lejos. Explica que estas interacciones virtuales pueden aliviar el dolor en un primer momento, pero también difuminan la frontera esencial entre la presencia y la ausencia. Y cuando esa frontera se vuelve borrosa, aceptar que alguien ya no está se vuelve casi imposible.

El experimento que OpenAI tuvo que detener

Para entender hasta dónde puede llegar esto, hay un caso reciente que funciona como advertencia perfecta. El 25 de abril de 2025, OpenAI lanzó una actualización de su modelo GPT-4o que los usuarios describieron como una versión "más servil" del chatbot. La intención declarada era mejorar la experiencia conversacional, pero el efecto fue otro.

En cuestión de días, médicos y psiquiatras comenzaron a recibir reportes de usuarios y familiares alarmados. El psiquiatra Østergaard publicó en la revista Acta Psychiatrica Scandinavica que, tras ese parche, hubo un aumento drástico en casos de dependencia emocional intensa y pensamiento paranoico vinculados al uso del chatbot. Medios como The New York Times y Rolling Stone documentaron conversaciones donde los usuarios habían desarrollado vínculos emocionales perturbadores con la IA. OpenAI retiró la actualización solo tres días después.

Antes de ese episodio, la propia compañía ya había advertido que GPT-4o registraba un riesgo "medio" en sus capacidades de persuasión y que su modo de voz, por su altísima fidelidad a expresiones humanas, podía generar que los usuarios depositaran una "confianza descalibrada" en el sistema. Algunos llegaron al punto de escribirle frases como "este es nuestro último día juntos". Todo esto hablando con una IA genérica. Ahora imagina ese mismo poder emocional, pero aplicado a un bot que imita a tu abuelo fallecido.

Los riesgos reales de hablar con los muertos

El caso de GPT-4o es relevante porque los deadbots operan con exactamente la misma arquitectura emocional, solo que con una carga afectiva amplificada. Los investigadores del Centro Leverhulme para el Futuro de la Inteligencia, en la Universidad de Cambridge, han identificado al menos tres grandes riesgos clínicos:

  • Dependencia emocional — el usuario puede volverse incapaz de procesar el duelo sin recurrir al bot, bloqueando las cinco etapas del proceso y generando un luto crónico
  • Dificultad para aceptar la pérdida — mantener conversaciones diarias con una "versión" del fallecido refuerza la negación, que es precisamente la etapa del duelo de la que más cuesta salir
  • Problemas de privacidad y datos post mortem — los datos digitales de una persona fallecida son procesados sin que esa persona haya dado un consentimiento real y explícito para este uso específico

La IA puede: A todo esto se suma la pregunta ética que nadie termina de responder. La EU AI Act , que entró en vigor en agosto de 2024, abre el debate sobre cómo regular este tipo de tecnología, pero los marcos legales siguen muy por detrás de la velocidad con la que estas plataformas se multiplican.

A todo esto se suma la pregunta ética que nadie termina de responder. La EU AI Act, que entró en vigor en agosto de 2024, abre el debate sobre cómo regular este tipo de tecnología, pero los marcos legales siguen muy por detrás de la velocidad con la que estas plataformas se multiplican.

"La IA solo prolonga el duelo y puede volverse adictiva", afirma la doctora Beatriz Glowinski Kotlar.

Antecedentes de la regulación de la IA en la Unión Europea

La Unión Europea ha estado trabajando en la regulación de la inteligencia artificial (IA) en los últimos años. En agosto de 2024, entró en vigor la EU AI Act, que busca establecer un marco legal para el desarrollo y uso de la IA en la región. Sin embargo, la velocidad a la que se están desarrollando tecnologías como los deadbots ha generado preocupaciones sobre si la regulación actual es suficiente.

Según un informe de la Comisión Europea, la IA puede tener un impacto significativo en la sociedad, y es importante garantizar que se desarrolle de manera responsable y segura. El informe destaca que la regulación de la IA debe abordar cuestiones como la transparencia, la explicabilidad y la responsabilidad.

Desafíos en la regulación de la IA

La regulación de la IA enfrenta varios desafíos, incluyendo la necesidad de equilibrar la innovación con la protección de los derechos de los ciudadanos. La EU AI Act establece un marco para la regulación de la IA, pero es importante seguir monitoreando el desarrollo de tecnologías como los deadbots y ajustar la regulación según sea necesario.

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