Gran Premio de Mónaco: del puerto atestado de yates a las dudas de Alpine y la batalla entre Antonelli y Russell en Mercedes

Un yate en el puerto de Mónaco con el circuito de F1 al fondo

MÓNACO.- En la ciudad de Montecarlo se juega de todo: al fútbol, al tenis y… a la pétanque, o sea, a las bochas. Por lo tanto, MonsieurFranco Colapinto, en torno a las 13 se dirigió en compañía de las cámaras de Canal+ de Francia a uno de los espigones adjunto al ancho muelle, unos 40 metros, donde se instalan cada año los hospitalities de los equipos.

Allí iba a jugar una partida contra Pierre Gasly. Discutió el argentino cada bola y cada distancia hasta el bochín de referencia como si fuese un Mundial. Día de relax (a medias), de compromisos con la prensa, las teles y con patrocinadores. Acabadas las tareas, por la tarde fue a recorrer el circuito que ya conoce bien, bache a bache, metro a metro. Por algo es vecino.

Una vista de Montecarlo desde uno de los muelles repletos de embarcaciones (Photo by Gabriel BOUYS / AFP)GABRIEL BOUYS – AFP

La partida de pétanque de Colapinto con Gasly fue un momento de relax en un día ajetreado.

Mónaco, un circuito con memoria

La temperatura era agradable gracias a un sol prudente, con una brisa suave que llegaba desde el lado del mar. Más allá de la boca del puerto atestado de yates pasaban algunos delfines rumbo al oeste.

No se quedaban estresados por los ruidos de los motores auxiliares de las lanchas que iban y venían, saliendo o entrando en el puerto. Franco y su ingeniero Stuart Barlow pasaron por dos hitos que el argentino bien conoce: a pocos metros de la pequeña iglesia de Sainte Dévote, allí donde los Fórmula 1 giran desesperados a la derecha tras la largada, está la estatua de William Grover-Williams, ganador del primer Grand Prix del principado en 1929, con Bugatti. Detrás de un homenaje en piedra suele haber una historia. En este caso, la del héroe de la Resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial, que fue Grover-Williams, encierra sus actividades contra los nazis, su arresto y su ejecución en 1944.

Pierre Gasly y Franco Colapinto, en el puerto del principadox.com

Grover-Williams, un héroe de la Resistencia francesa, es recordado en Mónaco con una estatua.

En la curva que desemboca en la recta de largada, otra estatua, en este caso, de Juan Manuel Fangio, que recuerda sus victorias, allí en 1950 cuando un accidente múltiple en la curva de Tabac bloqueó el paso. Aun así, Fangio evitó el choque, se coló por un hueco y aceleró solo a la victoria.

Otro argentino ganó también en Mónaco, Carlos Alberto Reutemann, en 1980. Grover-Williams, el héroe; Fangio, el futuro campeón en 1950, y el Lole llegaron a conocer bien a los principescos miembros de la familia dueña de esta pequeña bahía defendida por altos acantilados de roca y pinares que la rodean completamente.

Colapinto, en el paddock de Alpine, durante los preparativos para el GP de Mónaco (Photo by Jayce Illman/Getty Images)Jayce Illman – Getty Images Europe

La estatua de Fangio en Mónaco recuerda su victoria en 1950.

Los Grimaldi ya eran los amos y señores de este Principado antes de que Francia existiera siquiera como nación. Seguramente, el vecino Colapinto pasa entrenando con su bicicleta junto a los monumentos mencionados y gira por la plaza del Casino. Fueron justamente el Casino, los eventos culturales, las carreras de autos y la gran discreción bancaria los que hicieron de Mónaco un enclave atractivo para los acaudalados y deportistas itinerantes de Europa. Y es así porque los residentes no pagan impuestos sobre los ingresos personales.

En cuanto a los equipos, Alpine afronta el Gran Premio de Mónaco con dudas tras un rendimiento irregular en las últimas carreras. Mientras, la batalla por el asiento en Mercedes se intensifica entre Antonelli y Russell, con la presión de lograr buenos resultados en el circuito más emblemático del calendario.

Historia y curiosidades del Circuito de Mónaco

El Circuito de Mónaco, uno de los más emblemáticos del calendario de Fórmula 1, tiene una rica historia que se entrelaza con la propia historia del principado. El circuito, que se utiliza desde 1929, ha sido escenario de numerosos momentos memorables en la competición, incluyendo victorias de leyendas como Juan Manuel Fangio y Carlos Alberto Reutemann.

Una de las curiosidades del circuito es su estrecha relación con la familia Grimaldi, que ha sido la familia gobernante de Mónaco durante siglos. Los Grimaldi han sido clave en el desarrollo del principado como destino turístico y financiero, aprovechando su ubicación estratégica y su exención de impuestos para atraer a acaudalados visitantes y residentes.

  • El circuito pasa por lugares emblemáticos como la iglesia de Sainte Dévote y la estatua de William Grover-Williams, héroe de la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.
  • Otra estatua, la de Juan Manuel Fangio, recuerda su victoria en 1950 en un circuito que ya era conocido por su dificultad.

Implicaciones para el deporte y el turismo

El Gran Premio de Mónaco no solo es un evento deportivo, sino también una celebración de la cultura y la historia del principado. La carrera atrae a miles de espectadores cada año y es una de las pruebas más populares del calendario de Fórmula 1. La combinación de deporte, cultura y turismo hace de Mónaco un destino único en el mundo del deporte.

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