En pocas palabras: Christopher Nolan eligió el formato IMAX para su película La Odisea no como un capricho técnico, sino como una herramienta narrativa para que el espectador sienta físicamente la inmensidad del viaje épico de Homero.
¿Por qué IMAX y no otro formato?
Nolan buscaba que el público experimentara la escala mitológica de La Odisea de una manera única. Para lograrlo, necesitaba un formato que llenara por completo el campo visual del espectador, creando una sensación de profundidad y grandiosidad sin necesidad de gafas 3D. La relación de aspecto 1,43:1 de IMAX, más vertical que el cine comercial tradicional, permite que la visión periférica del espectador se sienta inmersa en la historia, algo que Nolan considera clave para transmitir la magnitud de paisajes y batallas.
En películas anteriores como Batman: El caballero oscuro, Interstellar u Oppenheimer, Nolan usaba IMAX solo en secuencias específicas. Sin embargo, en La Odisea, este formato se mantiene durante todo el metraje. La razón es clara: la epopeya homérica exige que la sensación de grandiosidad no decaiga, ni siquiera en los momentos más íntimos de la trama.
El contexto que necesitas
Para entender esta decisión, hay que saber qué es el formato IMAX de 65 mm. Técnicamente conocido como 15/70, este sistema utiliza 15 perforaciones por fotograma, frente a las 4 del formato tradicional de 35 mm. Esto multiplica por diez el tamaño del negativo, lo que se traduce en una resolución horizontal de unos 18.000 píxeles teóricos, muy superior a los 1.920 píxeles de una pantalla Full HD.
Nolan defiende que, incluso al digitalizar el negativo para proyectarlo en salas con tecnología láser, la calidad de la imagen sigue siendo superior a la de producciones rodadas directamente en digital. Esta convicción explica su preferencia por el celuloide frente a las herramientas digitales, una postura que ha mantenido a lo largo de su carrera.
Los desafíos técnicos detrás de la decisión
Rodar en IMAX no es sencillo. Las cámaras tradicionales de este formato son extremadamente ruidosas, lo que dificulta la grabación de diálogos. Para solucionarlo, el equipo de Nolan desarrolló un silenciador llamado blimp (carcasa insonorizante). La cámara resultante, bautizada como The Keighley en honor a los ejecutivos de IMAX Patricia y David Keighley, pesa unos 136 kilos con su carcasa.
Además, el celuloide debe recargarse cada dos minutos y medio o tres, y el sistema de espejos instalado alrededor de la cámara permite que los actores se vean entre sí durante el rodaje. Un solo rollo de película IMAX puede pesar 140 kilos y superar los 4.600 metros de longitud, lo que añade una capa adicional de complejidad al proceso.
- El formato IMAX 15/70 multiplica por diez el tamaño del negativo frente al 35 mm.
- La cámara The Keighley pesa 136 kilos con su carcasa insonorizante.
- Un rollo de película IMAX puede superar los 4.600 metros de longitud.
¿Qué pierde el público español?
La exhibición de La Odisea en IMAX completo (70 mm y pantalla gigante) solo es posible en unas 40 salas en todo el mundo. En España, aunque hay salas IMAX digitales y con proyección en 70 mm tradicional, ninguna combina ambas tecnologías. Esto significa que el público español verá versiones digitales que recortan la imagen a una relación de aspecto más panorámica, perdiendo parte de la información visual que Nolan capturó en los márgenes superior e inferior del fotograma.
Nolan ha resumido su filosofía con una frase contundente: buscaba ofrecer al público "algo nuevo y emocionante", una experiencia que ningún otro formato podía darle con la misma intensidad.
En resumen:
Christopher Nolan eligió IMAX para La Odisea porque este formato le permite transmitir la escala mitológica de la historia de Homero de manera física, no solo intelectual. Aunque rodar en IMAX implica desafíos técnicos enormes —desde cámaras pesadas hasta rollos de película gigantes—, el resultado es una experiencia visual única que solo unas pocas salas en el mundo pueden proyectar en su totalidad.
¿Por qué la relación de aspecto de IMAX es clave para la narrativa?
Para entender el impacto visual de La Odisea, hay que saber que la relación de aspecto 1,43:1 de IMAX no es solo un detalle técnico, sino una elección artística. A diferencia del formato panorámico tradicional (como el 2,39:1), esta proporción más cuadrada cubre casi toda la visión periférica del espectador, eliminando distracciones y sumergiéndolo en la escena. Esto es especialmente relevante en una película épica, donde cada paisaje o batalla debe sentirse abrumadora.
Nolan explota esta característica para que el público no solo vea, sino que sienta la inmensidad del mar, la altura de los dioses o la claustrofobia de las cuevas. Por ejemplo, en escenas de navegación, el formato permite mostrar simultáneamente el horizonte infinito y los rostros de los personajes, reforzando la dualidad entre lo humano y lo divino.
- La relación 1,43:1 de IMAX cubre un 30% más de campo visual que el formato tradicional.
- Elimina los bordes negros de la pantalla, creando una sensación de inmersión total.
- Permite composiciones más equilibradas, donde el cielo y la tierra tienen igual peso visual.
¿Qué implica realmente rodar en celuloide 65 mm?
El formato IMAX 15/70 no es solo "más grande", sino que cambia radicalmente cómo se captura la luz. Cada fotograma de 65 mm tiene una superficie diez veces mayor que el 35 mm, lo que significa que registra más detalle, rango dinámico y texturas. Esto es crucial para una película como La Odisea, donde los efectos prácticos (como maquetas o escenarios reales) deben integrarse con la fotografía sin perder realismo.
Nolan defiende que el celuloide tiene una "calidad orgánica" que el digital no puede replicar, especialmente en escenas con fuego, agua o piel humana. Además, al digitalizar el negativo para proyecciones láser, se preserva esa riqueza visual, algo que no ocurre al rodar directamente en digital, donde la imagen ya está comprimida desde el inicio.
En resumen:
La elección de IMAX para La Odisea no es un capricho técnico, sino una herramienta para controlar cómo el espectador experimenta la historia. Desde la relación de aspecto hasta el celuloide 65 mm, cada decisión refuerza la sensación de escala y autenticidad que Nolan buscaba. El desafío técnico —cámaras pesadas, rollos gigantes— es el precio de ofrecer una experiencia que ningún otro formato puede igualar.











