VICTORIA | México venció 3-0 a República Checa en un partido emotivo que incluyó el debut de Gilberto Mora y el regreso de Memo Ochoa.
El estadio Ciudad de México, conocido como Azteca, fue el escenario de un encuentro que tuvo de todo: tensión, contrastes, incertidumbre, calma y fiesta. La función de México fue de menor a mayor, alcanzando su punto máximo con los goles de Mateo Chávez, Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo.
El debut de Mora, a los 17 años, lo convirtió en el futbolista mexicano más joven en ser titular en un Mundial. Por otro lado, Memo Ochoa, a los 41 años, jugó por cuarta vez en una Copa del Mundo, superando a Antonio "La Tota" Carbajal, legendario guardameta que disputó cinco Copas del Mundo entre 1950 y 1966.
"Agradecido por dejarme vivir este momento a mis compañeros, al entrenador, a los hinchas, a mi familia…", apuntó Ochoa, que se fundió en un emotivo abrazo con Raúl Rangel y que al final del partido fue rodeado por los jugadores que le rindieron homenaje a quien se convirtió en leyenda.
El entrenador Javier Aguirre desactivó el clamor popular para que Memo integrara la alineación titular: "No me vengan a preguntar de Memo, cabrones", se despachó en la rueda de prensa. Sin embargo, generó el escenario ideal para que disfrutara del partido y cuando el cuarto árbitro enseñó el cartel con el Nº13, que reemplazaría al Nº1, el público celebró con entusiasmo.
Con el primer puesto asegurado, México tuvo la oportunidad de rotar jugadores para equilibrar las cargas y evitar lesiones. Los regresos de Israel Reyes y de César Montes, que recibió la tarjeta roja en el debut, y las apariciones de Chávez y Guillermo Martínez se sumaron a la del juvenil Mora.
No se salió del libreto República Checa, que mantuvo el mismo sistema táctico en las tres presentaciones. La receta de escalar por las bandas y definir por el centro no fue suficiente: el rendimiento se diluyó y terminó aceptando una derrota por tres goles.










