PREPARACIÓN | En el Compass Minerals National Performance Center de Kansas City, Estados Unidos, la selección argentina se prepara para su debut frente a Argelia con la mirada puesta en el Mundial. Detrás de la ilusión y el trabajo intenso, hay un grupo de futbolistas que sostiene la convivencia y marca el pulso del día a día.
Este núcleo está integrado por Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Nicolás Otamendi y Leandro Paredes, jugadores que con perfiles muy distintos, ayudan a mantener el rumbo cuando aparecen los contratiempos. Su papel es crucial en momentos de incertidumbre, como en la previa de este partido, donde el cuerpo técnico tuvo que lidiar con lesiones, recuperaciones contrarreloj y dudas alrededor de varios jugadores importantes.
El grupo de referentes asumió un papel clave para que la incertidumbre no alterara el clima de la concentración. Su experiencia y autoridad, forjada a lo largo de casi ocho años compartiendo plantel y pasando por todas las etapas posibles, les da una influencia que no depende de una cinta de capitán ni de una decisión del entrenador.
La mesa chica que integran Messi, De Paul, Otamendi y Paredes conduce la vida cotidiana del plantel, mientras que una segunda línea de futbolistas de peso, compuesta por Giovani Lo Celso, Enzo Fernández, Lisandro Martínez y Cristian Romero, los apoya y ayuda a sostener esa dinámica interna.
Cada uno de ellos lo hace a su manera. Otamendi tiene un perfil más firme y es de los que ordenan cuando hace falta. De Paul es el que mueve al grupo desde la energía y el humor. Paredes, incluso durante su recuperación por lesión, siguió ocupando un lugar central en la convivencia. Y Messi, sin necesidad de exponerse demasiado, mantiene una influencia que todos reconocen: cuando surge una cuestión que involucra a todos, es quien tiene la última palabra.
La relación entre Scaloni y Messi, que se conocen desde hace 21 años, también es clave. Esa confianza permite a Scaloni tomar decisiones difíciles con la tranquilidad de que serán entendidas puertas adentro. El objetivo colectivo está por encima de cualquier situación individual, y todos están alineados detrás de una misma idea y conducción.
Las últimas semanas fueron una prueba para ese armado. A pesar de las dudas y los entrenamientos con varios futbolistas aparte, la rutina nunca se alteró demasiado. La sensación fue siempre la de un grupo acostumbrado a atravesar este tipo de situaciones con tranquilidad y sin perder el foco.
La vieja guardia está formada por futbolistas con personalidades muy distintas y formas diferentes de ejercer el liderazgo, pero todos están alineados detrás de una misma idea y de una misma conducción. Messi ocupa el centro de esa estructura y los demás ofician como laderos naturales, los encargados de transmitir esa impronta al resto.
En un ciclo que ya ganó todo, donde los pequeños detalles suelen inclinar la balanza, ese trabajo silencioso también ayuda a explicar por qué la selección sigue funcionando como plantel y como equipo.
La selección argentina se prepara para su debut frente a Argelia con la ilusión de defender su título. La vieja guardia, con Messi a la cabeza, está lista para conducir al equipo en esta nueva aventura.
El papel de los referentes en la selección argentina
La selección argentina de fútbol cuenta con un grupo de referentes que han asumido un papel clave en la convivencia y el rendimiento del equipo. Lionel Messi, Rodrigo De Paul, Nicolás Otamendi y Leandro Paredes forman el núcleo que sostiene la convivencia y ayuda a mantener el rumbo cuando aparecen los contratiempos.
Estos futbolistas llevan casi ocho años compartiendo plantel y pasaron juntos por todas las etapas posibles. Messi y Otamendi, incluso, fueron parte de aquella selección que convivió durante años con la frustración de no poder dar la vuelta olímpica. Después llegó el crecimiento del ciclo de Scaloni, las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima y el Mundial de Qatar.
Según el periodista deportivo, Gastón Edul, "Messi, De Paul, Otamendi y Paredes son los líderes naturales de este grupo".
- Otamendi tiene un perfil más firme y es de los que ordenan cuando hace falta.
- De Paul es el que mueve al grupo desde la energía y el humor.
- Paredes, aun durante las semanas en las que estuvo recuperándose de la lesión muscular, siguió ocupando un lugar central dentro de la convivencia.
- Messi, sin necesidad de exponerse demasiado, mantiene una influencia que todos reconocen.
Un grupo con personalidades distintas pero alineados
La vieja guardia está formada por futbolistas con personalidades muy distintas y formas diferentes de ejercer el liderazgo. Pero todos están alineados detrás de una misma idea y de una misma conducción. Messi ocupa el centro de esa estructura y los demás ofician como laderos naturales, los encargados de transmitir esa impronta al resto.











