PREPARACIÓN | La selección argentina, bajo la dirección de Lionel Scaloni, se prepara para su debut en la Copa del Mundo con la misión de sostener el fuego sagrado y no subestimar a ningún rival.
KANSAS CITY (Enviado especial).- Observar una práctica de la selección argentina implica atravesar un ritual minucioso. Los medios acreditados deben llegar dos horas antes del inicio al estacionamiento del Children"s Mercy Park, el estadio de Sporting Kansas City. Allí, uno a uno, cronistas, fotógrafos y camarógrafos son revisados junto con sus bolsos por el personal de seguridad. Unos metros más adelante, llega el cacheo con una paleta detectora de metales. Superado ese control, un típico autobús escolar amarillo, de los que suelen verse en las películas, traslada a la prensa hasta el complejo Compass Minerals, donde todos deben colocar mochilas, cámaras y equipos en una cinta de escaneo, idéntica a las que funcionan en los aeropuertos, esperar unos minutos en una cancha auxiliar y, recién entonces, acceder al campo de entrenamiento.
El recorrido vale la pena porque la recompensa es grande: ver en acción a Lionel Messi en la antesala de su último Mundial y también al resto de los campeones del mundo. Son pocos los ejercicios con la pelota que se alcanzan a ver, ya que la práctica solo permanece abierta entre 15 y 30 minutos, aunque alcanza para descubrir qué jugadores trabajan con normalidad, cuáles arrastran molestias o quién acelera los movimientos, como ocurrió este jueves con Emiliano Martínez. Sin embargo, hay otro trabajo, silencioso e invisible, que no aparece en la televisión ni se refleja en los diarios: el convencimiento que Lionel Scaloni intenta sostener dentro del plantel. Es un aspecto sobre el que el cuerpo técnico viene insistiendo especialmente en esta recta final. No quiere un nuevo tropiezo en el debut que, como sucedió en Qatar 2022, altere desde el comienzo los planes y las aspiraciones del equipo.
Scaloni delega parte del trabajo en sus colaboradores más cercanos, como Pablo Aimar, Walter Samuel y el preparador físico Luis Martín, pero es él quien marca el pulso cotidiano de la selección. En los ratos libres, mantiene charlas individuales o en pequeños grupos con sus futbolistas, a menudo conversando de cuestiones ajenas al fútbol pero también de lo que ocurre dentro de la cancha.
Para Scaloni, sostener la vara competitiva bien alta es fundamental. El mensaje es claro: salvo Messi, nadie tiene el puesto asegurado. Quien no llegue al ciento por ciento no será tenido en cuenta para el siguiente partido, y la motivación debe ser la misma sin importar el rival.
En la mirada de Scaloni, Argelia será el rival más incómodo de la zona y por eso pretende a todo el plantel enfocado en el estreno. Una victoria en el debut transmitiría tranquilidad y reduciría la ansiedad, permitiendo incluso administrar cargas y rotar futbolistas en el cierre del grupo si se dan ciertos resultados.
El entrenador considera que 17 de los 26 convocados que trabajan en Estados Unidos fueron campeones en Qatar y 21 hicieron todo su recorrido en la selección bajo su conducción. Un encuentro anterior que encendió una señal de alarma fue el ajustado triunfo 2-1 sobre Mauritania en marzo, que llevó a reforzar el aspecto anímico.
Argelia llega fortalecida, con victorias sobre Países Bajos y Bolivia, y dirigida por Vladimir Petković, quien fue entrenador de Scaloni en Lazio. Scaloni considera decisiva la cuestión emocional y destaca que la selección no está acostumbrada a recibir golpes: desde la caída frente a Arabia Saudita ha ganado 36 partidos, empatado cinco y perdido apenas cuatro.
"Estamos en un momento importante, estamos bien. Son un espectáculo cuando juegan y cuando defienden. Corren como si no hubiera un mañana, el equipo está. Vamos a luchar hasta el último momento", dijo Scaloni, decidido a sostener el fuego sagrado de un plantel diezmado por lesiones pero que intenta encontrar su mejor versión.
Scaloni y la obsesión por mantener el fuego sagrado en la selección argentina
El entrenador de la selección argentina, Lionel Scaloni, ha estado trabajando arduamente para mantener la motivación y el enfoque de su equipo de cara a la Copa del Mundo. Según declaraciones de Scaloni, el objetivo es que el equipo mantenga la vara competitiva alta, ya que considera que es fundamental para que el proceso siga funcionando.
En este sentido, Scaloni ha estado insistiendo en que todos los jugadores deben estar al ciento por ciento para ser considerados para el siguiente partido, sin importar si se trata de un rival fácil o difícil. El entrenador destacó que la motivación debe ser la misma en todos los partidos, ya que nadie tiene el puesto asegurado salvo Lionel Messi.
El partido contra Argelia, el rival más incómodo de la zona, será crucial para las aspiraciones de Argentina. Scaloni considera que una victoria en el debut transmitiría tranquilidad y permitiría al equipo mirar el futuro con otros ojos. En este sentido, recordó que el equipo no está acostumbrado a recibir golpes, ya que desde la caída frente a Arabia Saudita ha ganado 36 partidos, empatado cinco y perdido apenas cuatro.
Scaloni también destacó la importancia de la cuestión emocional en este partido, ya que Argelia llega fortalecida después de vencer como visitante a Países Bajos y golear 4-0 a Bolivia. El entrenador considera que la selección no debe subestimar a su rival, ya que cuenta con varios futbolistas de buen presente en el fútbol europeo.
La experiencia de Scaloni en la selección argentina
Scaloni asumió como entrenador de la selección argentina en 2018 y ha logrado importantes resultados, incluyendo el título de campeón de la Copa América en 2021. Sin embargo, también ha enfrentado desafíos, como el mencionado partido contra Mauritania en marzo, que encendió una señal de alarma y llevó al entrenador a reforzar el aspecto anímico del equipo.
En este contexto, Scaloni ha estado trabajando para mantener el fuego sagrado del equipo y evitar que se produzca un nuevo tropiezo en el debut, como sucedió en Qatar 2022. El entrenador considera que la clave para el éxito es que el equipo mantenga la motivación y el enfoque, y que todos los jugadores estén comprometidos con el objetivo de pelear por el título.










