IA y agua: Google consumió 22,700 millones de litros de agua en 2024 en sus centros de datos. Un estudio estima que 50 preguntas en ChatGPT pueden consumir medio litro de agua.
Para 2030, el consumo de agua asociado a la IA podría ser equivalente al de 1,300 millones de personas. Google busca revertir esto.
El plan de Google
Google publicará un plan con cinco compromisos para reponer más agua de la que consumen sus centros de datos para 2030. El objetivo es reponer el 120% del agua que utiliza.
La compañía tiene en marcha 165 proyectos de reposición en 97 cuencas hidrográficas, que devolverán más de 19,000 millones de galones de agua al año en 2030.
Compromisos de Google
Los compromisos incluyen modernizar la infraestructura hídrica de comunidades cercanas, proteger cuencas hidrográficas vulnerables, reportar consumo de agua con transparencia y explorar fuentes alternativas como el agua residual regenerada.
Google invertirá $500 millones en sistemas de abastecimiento y tratamiento de aguas residuales, y $17 millones en nuevos proyectos de gestión hídrica en siete estados de EE.UU.
¿Es suficiente?
En 2025, Google repuso más de 7 mil millones de galones de agua. Aunque es un avance, el consumo sigue creciendo y la brecha entre consumo y reposición sigue siendo amplia.
Google busca ofrecer un "modelo de referencia" para otras comunidades al evaluar propuestas de nuevos centros de datos.
El impacto ambiental de la inteligencia artificial en el consumo de agua
El consumo de agua asociado a la inteligencia artificial es un tema que ha cobrado relevancia en los últimos años. Según un estudio de la Universidad de California, en Riverside, hacer hasta 50 preguntas en una IA como ChatGPT puede consumir medio litro de agua. Esto puede parecer insignificante, pero si se extrapola a escala global, con miles de millones de consultas al día, el impacto deja de ser anecdótico y se convierte en una crisis ambiental real.
De acuerdo con proyecciones recientes, el consumo de agua asociado a la inteligencia artificial podría ser equivalente al de 1,300 millones de personas para 2030. Esto ha llevado a empresas como Google a tomar medidas para mitigar su impacto ambiental.
Antecedentes de la relación entre tecnología y consumo de agua
El uso de agua en la tecnología no es nuevo. Los centros de datos, que son fundamentales para el funcionamiento de la inteligencia artificial, requieren grandes cantidades de agua para enfriar sus sistemas. En 2024, Google consumió alrededor de 22,700 millones de litros de agua solo en sus centros de datos.
La empresa ha reconocido públicamente el problema y ha presentado un plan con compromisos concretos para revertir el impacto ambiental de su consumo de agua. El plan incluye cinco compromisos, entre ellos reponer más agua de la que consumen sus centros de datos para 2030, modernizar la infraestructura hídrica de las comunidades cercanas a sus instalaciones y proteger las cuencas hidrográficas más vulnerables.
Desafíos y oportunidades en la gestión del recurso hídrico
El desafío para Google y otras empresas es encontrar un equilibrio entre su crecimiento y su impacto ambiental. La respuesta a esta presión pública creciente es ofrecer un “modelo de referencia” que otras comunidades puedan usar al evaluar propuestas de nuevos centros de datos.
La exploración de fuentes alternativas, como el agua residual regenerada, puede ser una solución viable para reducir la dependencia del agua dulce. La inversión en proyectos de gestión hídrica y la transparencia en el reporte del consumo de agua son pasos importantes hacia la sostenibilidad.










